Lunes, 26 Junio 2017 12:21

Impuesto a la soja debe llevar a un mejor sistema tributario

El reciente debate sobre el impuesto a la soja revela la poca seriedad con que se plantean los debates de fondo y la debilidad del sector público por proveer información a la ciudadanía que ayude a analizar con evidencia el rol de cada uno de los actores en un estado de derecho. El sistema tributario es un pilar fundamental del desarrollo. Una baja e inequitativa recaudación de impuestos es un obstáculo, por lo que las autoridades que se manifestaron en contra del impuesto a la soja debieran justificar su posición ante la ciudadanía con información veraz y rigurosa sobre los efectos negativos de un impuesto a la soja.

El impuesto a la soja retomó fuerzas en la agenda legislativa luego de un pacto político, sin la suficiente información que garantizara un análisis de las ventajas y desventajas de la modalidad que debiera tener. Esto motivó que se emitieran opiniones sin evidencias que avalaran cada una de las razones para su aprobación o rechazo.

Es grave la postura de organismos públicos, cuya posición debería haber sido acompañada de informes que contribuyan a que la ciudadanía se informe. El Ministerio de Hacienda calificó de "nocivo y nefasto" el impuesto, mientras que el Banco Central manifestó su "preocupación" por el fracaso de este impuesto en otros países. Ninguna justificó técnicamente su posicionamiento, aunque cuentan con información suficiente para haber dado al debate un mayor nivel de inteligencia. La estadística oficial es un bien público y es un rol indelegable del Estado generarla, ya que a la ciudadanía le es imposible por sus propios medios contar con la misma.

Lo cierto y verificado es que el Paraguay, según múltiples estudios, recauda poco e inequitativamente y un sector importante de la economía de altos niveles de ingresos logra evadir o eludir. En el caso de la soja, además, constituye un foco de conflicto en torno a muchos temas que van desde el acaparamiento de tierras hasta el incumplimiento de las normas ambientales y el deterioro de la calidad de la tierra, externalidades negativas que no son incorporadas en el sistema tributario.

En términos de desarrollo social, económico y de la infraestructura estamos lejos del promedio de los países de la región, debido a la baja inversión pública en absolutamente todos los ámbitos. De hecho, se están financiando obras que beneficiarán a los sojeros, muchas de ellas con fondos provenientes del endeudamiento. Esa deuda hay que pagarla y deben hacerlo quienes más se beneficiarán con la misma. También hay inversión pública en investigación para la soja que debe ser financiada y cuyos beneficios son privados. Es justo que aporten más al Estado.

Frente a un contexto de necesidad de recursos, un impuesto al sector que se viene beneficiando del crecimiento económico y contribuyendo poco, no solo en impuestos, sino también en generación de empleos, constituye una oportunidad para reducir las grandes desigualdades que azotan a este país. Paraguay debe dejar de ser un país de privilegios para unos pocos y de mala calidad de vida para la mayoría. Necesitamos recursos para financiar el desarrollo.

Por la centralidad de un pacto político coyuntural, perdimos la oportunidad de debatir inteligentemente cuáles son los mejores mecanismos para que un impuesto a la soja contribuya más y de manera más justa al desarrollo del país. Ojalá que la medida que lleguen a tomar en el Senado sea la mejor, en términos de equidad y de eficiencia.

Fuente: Diario Ultima Hora

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