Comunicación

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Uno de los ideales de la democracia es lograr que todas las personas, sin discriminación alguna, accedan a una vida digna y tengan garantizados sus derechos sociales. Para ello es necesario que las instituciones estatales y las autoridades que las dirigen, cumplan adecuadamente con su rol de implementar acciones que permitan que todos y todas podamos gozar de nuestras libertades y acceder a otros derechos que mejoren nuestras condiciones de vida (educación, salud, trabajo, vivienda, entre otros).

Parte de los requisitos para lograr la democracia que queremos, es la participación de la sociedad en su conjunto, de las y los protagonismos ciudadanos, a través de diversos espacios, mecanismos y estrategias que logren influir favorablemente en las instituciones y autoridades públicas.

En este sentido, los diversos movimientos y organizaciones sociales fueron y siguen siendo actores sociales claves de influencia positiva en los Estados y en sus autoridades.

Muchas de las acciones y políticas públicas favorables a la ciudadanía en general, así como muchos de los derechos a los que actualmente accede la sociedad, fueron fruto del esfuerzo y lucha de dichos movimientos y organizaciones.

La democracia es un proceso de construcción permanente. Defenderla y profundizarla requiere sostener y profundizar la participación activa de la ciudadanía. Y los movimientos sociales siguen constituyendo un espacio fundamental y efectivo de participación.

En este marco de trabajo, el Programa Mercosur Social y Solidario lanza la campaña “Profundizar la Democracia” con el objetivo de propiciar una reflexión sobre el camino que hemos recorrido como pueblos en lucha, sobre los contextos actuales de defensa y vigencia de la demanda de derechos y defensa de logros obtenidos.

Profundizar la democracia, de la democracia que soñamos a la que construimos día a día.

El viernes 22 de setiembre, 8 a 12.30 hs., en la Escuela Caacupemí, de la Asociación Fe y Alegría (sobre la calle San Estanislao, Camino al Mbigua) las familias del Bañado Norte acercarán sus exigencias al gobierno en torno a la Avenida Costanera II.

Se trata del II Foro Social en Bañado Norte, organizado por la Coordinadora de Defensa Comunitaria(Codeco) y el Servicio Paz y Justicia Paraguay (Serpaj Paraguay), bajo el lema: “Celebramos la vida y la solidaridad que nos arraiga como comunidad”

El objetivo del evento es propiciar un espacio de encuentro y celebración entre las personas y familias que han construido lo que hoy se conoce como el Bañado Norte y que apuestan por sus derechos a la tierra, al arraigo, a una vivienda digna y a habitar la ciudad.

Fueron invitados representantes del MOPC, SENAVITAT, Municipalidad de Asunción y SEAM de manera a acercarles las reflexiones sobre las condiciones de vida y tierra que exigen las familias bañadenses afectadas por la construcción de la costanera.

Antecedentes

En noviembre del 2016 se realizó un primer foro sobre el derecho a la ciudad, donde fueron invitadas autoridades del MOPC -quien no se presentó-, Municipalidad de Asunción, la SENAVITAT y SEAM ante quienes se realizaron exigencias para no ser avasallados y enterrados en sus propias comunidades.

En marzo 2017 se realizó una nueva audiencia pública y en aquella ocasión las autoridades responsables no se presentaron.

En este foro del 2016 estas instancias asumieron el compromiso de velar por el cumplimiento de los derechos de las familias que hoy se encuentran en esta situación. “Al entrar estos proyectos ya nada va a ser igual en los bañados, porque eso divide, terminan comunidades, termina toda una vida, una historia, porque el Bañado existe, eso no se puede negar”, expresa María García de la Codeco.

Te invitamos a leer más del contexto aquí

El foro es posible gracias al apoyo de una mesa de articulación constituida por:

Asociación FE Y ALEGRÍA Paraguay, Centro de Estudios Padre Antonio Guasch (CEPAG), Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia (CIPAE), Coordinadora General de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los Bañados de Asunción (COBAÑADOS), Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), DECIDAMOS – Campaña por la Expresión Ciudadana, Enfoque Territorial, Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, Sociales del Paraguay (INECIP PY) y OXFAM en Paraguay.

Y gracias a la cooperación del: País Vasco y Desarrollo y Paz.

Voceros:

• María García, Codeco, 0982 162943

• Mirka Hraste, Serpaj Paraguay, 0986 876904

• Carlos Caballero, sj, Asociación Fe y Alegría Paraguay 0984 169003

En Paraguay persiste una situación de injusticia tributaria: personas y sectores de menores ingresos pagan más impuestos en relación a sus ingresos, en comparación a los sectores  de mayores ingresos.

“Quien gana más, pague más. Hacia una Justicia Tributaria” es una campaña que lleva adelante Decidamos - Campaña por la Expresión Ciudadana con el objetivo de promover una mayor conciencia en la sociedad sobre el hecho de quienes generan más ingresos deben contribuir más. Cuando decimos Justicia Tributaria, nos referimos a que cada persona y cada sector de la economía debe aportar impuestos de acuerdo a su capacidad de pago.

Pensar en un sistema tributario estructurado sobre principios de justicia o de equidad, implica que debe darse una mayor recaudación con impuestos directos, que bien diseñados e implementados son impuestos justos.

La política tributaria cumple un rol importante en la redistribución de la riqueza dentro de una economía. La inversión del gobierno en servicios públicos que cubran derechos económicos y sociales mínimos; es una manera de combatir la pobreza y la desigualdad existente.

Por otro lado se requiere no solo informar sino también debatir sobre la vinculación e importancia de este tema para la reducción de la pobreza y el desarrollo humano. Para ello la campaña plantea diversas estrategias de difusión y debate, dirigidas tanto a la población en general como a sectores interesados en esta temática. Los territorios de intervención de la campaña, en particular, son Asunción, y 11 ciudades en los departamentos de Central, Caaguazú; Alto Paraná e Itapúa.

Los impuestos hacen posible la redistribución económica y son los ciudadanos y ciudadanas quienes pueden ejercer presión y controlar que sus aportes tributarios sean utilizados con ese fin.

Esta campaña es realizada en alianza con Paraguay Debate en el marco del proyecto “Debates y acciones para mejorar la calidad de la inversión social en Paraguay” y co-financiado por la Unión Europea.

Materiales de esta campaña están disponibles aquí.

Martes, 05 Septiembre 2017 19:56

"Debemos limpiar el monocultivo mental de la gente"


El derecho a la alimentación es un derecho humano básico reconocido por la legislación internacional. Alimentarnos es un derecho a la condición humana. Todas y todos tenemos derecho a tener un bienestar derivado de esta condición digna de alimentación.

Históricamente parte de la población mundial ha tenido que sufrir la carencia de alimentos, situación que no se ha podido superar aun como grupo humano. Sin embargo, la declaración universal de los derecho humanos de 1948 introdujo el derecho de las personas a un nivel de vida adecuado que le permita a sí misma como a su familia vivir dignamente y acceder principalmente a la alimentación.

Según la Encuesta de Hogares del 2015, de cada 10 paraguayos, 2 personas se encuentran en situación de pobreza, con ingresos inferior al costo de la canasta básica de alimentos. Es decir, 2 de cada 10 personas no tienen alimentos suficientes y pasan hambre. No existen garantías de que la población de Paraguay esté alimentada en su totalidad.

Sobre el tema, la ingeniera agrónoma y socia fiduciaria del movimiento Slow Food Paraguay Soledad Martínez* se pregunta: ¿Cómo se relaciona esta situación de hambre, desnutrición, en un país donde somos más de 6 millones de habitantes, donde tenemos las condiciones climáticas, de suelo y biológicas que nos permiten producir abundantemente?

Señala que la situación de la agricultura en nuestro país es la expresión de una gran desigualdad y de una gran injusticia social. El desarrollo de la agricultura se da a expensas del acaparamiento de tierras por parte de las empresas agroexportadoras que van avanzando sobre los territorios campesinos e indígenas.

“Tenemos una gran concentración de tierras en Paraguay y esto representa uno de los riesgos más altos para que las personas puedan ejercer efectivamente su derecho a la alimentación. Esta concentración es tan extrema que el 80% de la tierra agrícola está en manos del 1,6% de los propietarios. En contrapartida, el 84% de las pequeñas fincas agropecuarias, 289  mil de acuerdo al último censo del 2008, son menores a 20 hectáreas y ocupan solo el 4,3% de estos suelos agrícolas” 

“Por un lado tenemos grandes desiertos verdes de soja que se expanden y por el otro, existe el modelo de la agricultura familiar campesina a pequeña escala que reproducen un sistema ancestral que nos viene de los pueblos indígenas y que también han desarrollado un sistema propio en términos de lo que ha sido la evolución agrícola de la pequeña agricultura campesina”.

De acuerdo a la experta, uno de los graves problemas de la agricultura empresarial es que utiliza enormes cantidades de agroquímicos que van incorporando a sus procesos productivos, pulverizando de manera masiva para el tratamiento de plagas y enfermedades de las plantas. A ello se suma la utilización de un sistema extensivo e intensivo de cultivo que utiliza la misma superficie de tierra para alternar cultivos de soja tras soja, o maíz.

“Se calcula que por cada ciclo de cultivo de soja se usa alrededor de 30 millones de litros de agroquímicos. Actualmente se incorpora hasta 3 ciclos de soja por año. Es un sistema extremadamente extractivo que va contaminando todos los medios de vida, particularmente a las poblaciones indígenas y las poblaciones campesinas que han tenido su territorio durante mucho tiempo”

Otra de las características de la agricultura empresarial que comenta, es la producción de grandes cantidades de granos que no se destinan para el consumo humano, sino más bien a la alimentación de animales de otros países y además se están realizando extensos cultivos de maíz y otros granos empleados para la fabricación de biocombustibles. “Es una gran producción y una gran inversión de recursos naturales y financieros pero sobre todo, es el avasallamiento de los derechos de la gente para producir elementos que no van a ser destinados a la alimentación”

Las premisas de la agricultura de la revolución verde que nació en los años 50’ donde decían que se debía innovar en las prácticas agrícolas para asegurar que la alimentación llegue a todas las personas y combatir el hambre, no se cumplieron.  El paquete tecnológico que incluye semillas híbridas, mecanización intensiva, uso de grandes cantidades de agroquímicos; esto nunca ha contribuido verdaderamente a alimentar a la gente. Por el contrario, ha formado solamente parte de un sistema de concentración de riquezas y concentración de recursos para las grandes empresas.

“La gran paradoja de la agricultura empresarial es que gasta insumos y destruye recursos naturales para producir granos suficientes, con la capacidad como para alimentar alrededor de 50 millones de personas y sin embargo, en Paraguay entre 700 mil y 1 millón de personas pasan hambre. El diseño de este tipo de agricultura no está pensado en función de las personas, sino está pensado en función a mercancías que se venden para generar ingresos; son commodities. Paraguay tiene la capacidad para producir tanta cantidad de alimentos que ninguna persona en su territorio debería pasar hambre. La política agrícola no se ocupa de eso, se preocupa de generar condiciones que beneficien a una pequeña elite de empresarios agrícolas y esa riqueza que genera para ellos no se distribuye. Nuestra política de desarrollo económico apuesta a intervenir en los ciclos productivos para el beneficio de un pequeño grupo de personas”

La otra cara de esta situación es la pequeña agricultura familiar que produce casi el 40% de todos los alimentos que consumimos. Los territorios campesinos tradicionales son San Pedro, Caaguazú, Caazapá, que hoy en día están siendo invadidos por soja. “En Caaguazú, zona donde estamos trabajando con Decidamos y varios comités de agricultores en Repatriación, estamos intentando fortalecer la agroecología porque las empresas están empujando a los productores, insertándose y expandiéndose dentro de los núcleos campesinos”

Martínez indica que la única respuesta a esta situación es que los campesinos fortalezcan sus organizaciones, ya que los productores de forma aislada no pueden resistir esta situación. Una parte muy importante de este proceso es la de fortalecer el tejido social, de crear las condiciones para que las personas en la ciudad y en el campo nos acostumbremos a pensar y actuar de manera colectiva.

“Tenemos que ser las voces de los campesinos en la ciudad. Debemos ir aumentado el número de personas conscientes de la realidad de los campesinos. La gente no entiende lo que significa tener alimentos en la mesa. No entiende lo que implica todo el proceso productivo”.

Una de las grandes dificultades que tiene la agricultura familiar campesina para su desarrollo es la falta de políticas públicas, ya que no existe apoyo estatal. En este sentido es importante formar conciencia para exigir que haya políticas públicas, y que las leyes sean funcionales.  En todos los países la agricultura está subsidiada pero la agricultura empresarial es la que recibe una mayor subvención. “En Paraguay solo la agricultura empresarial recibe subsidios para el combustible, la importación de productos químicos y otros; y además pagan muy pocos impuestos, situación que genera una gran desigualdad (un productor de lechuga paga 5% de IVA y un gran productor de soja también paga 5% de IVA)”.

Nos recuerda que si bien el uso de productos químicos en la agricultura campesina es todavía un hecho, esta situación tuvo su origen en un proceso iniciado en los 60’, cuando el gobierno comenzó a promover el cultivo de algodón con base en productos químicos para garantizar cierta productividad. Es ahí cuando se introduce el modelo químico en la producción de la agricultura campesina, que fue  evolucionando hasta llegar al uso de la soja transgénica, que motiva a la utilización cada vez mayor de glifosato o “mata todo” como es conocido.

“El glifosato se metió en la estructura de la producción campesina y con ello se dieron varios fenómenos como la migración de jóvenes, quedando solos los agricultores mayores al cuidado de los cultivos. En esa desesperación, ellos utilizan “mata todo” porque ven como una solución. Romper con ese modelo que se instaló en varias décadas y que tiene que ver con el ministerio de agricultura que propulsó el uso de químicos, sumado a las condiciones socio-económicas que actualmente imperan en el campo, genera una situación muy difícil”.

Por otro lado, reflexiona que si bien la agricultura campesina está tomada por la tecnología química, existen muchas organizaciones y  productores que han tomado la producción agroecológica como una forma de vida.  “Con la agroecología se busca reducir esa dependencia infernal de los insumos químicos y poder aumentar una producción basada en elementos naturales como los insumos biológicos y orgánicos que ya están de por sí presentes en el ecosistema”.

Otro problema: no existe asistencia técnica ni acompañamiento para la gran cantidad de productores campesinos.“Es muy baja la cobertura del ministerio de agricultura y las organizaciones no gubernamentales como Decidamos sólo pueden llegar hasta pequeños núcleos de productores. El gobierno no pone recursos para incentivar la producción agroecológica. Primero no existen técnicos capacitados del Ministerio, la mayoría están formados en la producción química. Por otro lado, la cobertura de asistencia técnica es de por sí muy baja, apenas el 18% de los productores de esas 289 mil fincas campesinas reciben asistencia y de muy mala calidad. Un solo extensionista debe atender a 300 familias y eso es absolutamente imposible”.

Advierte que no tenemos soberanía alimentaria porque son los grandes capitales quienes deciden qué se va a plantar. “Hoy en día la humanidad depende en un 50% de su consumo alimenticio de solo 3 especies: maíz, trigo y arroz. El trigo entra en nuestra mesa de varias maneras y el maíz transgénico está en casi todos los alimentos. Las organizaciones campesinas producen para sustento y un poco para la venta pero no tienen las condiciones ni la fuerza para desarrollar una producción más fuerte que cubra todas las necesidades. Esto genera una paradoja: Paraguay teniendo tantas condiciones de producción debe importar alimentos básicos”.

Sostiene que con el paso del tiempo la agrodiversidad se ha perdido de manera aterradora. Pero que precisamente esa agrodiversidad es lo que se busca recuperar con la agroecología. La agroecología es una agricultura de procesos, de trabajar de manera muy armoniosa con el medio ambiente, de crear un ecosistema que por sí mismo se pueda autorregular sin la necesidad de plaguicidas y ofrecer a los cultivos una tierra rica en nutrientes.

“Buscamos la diversidad vegetal, la diversidad animal, y la diversidad de organismos. Todo esto se conecta al derecho a la alimentación en el sentido de que este modelo de producción agroecológico lo que hace es generarnos condiciones de una producción estable y sostenible a largo plazo, en el tiempo y en el espacio”

“Una agricultura agroecológica nos va a permitir que ese suelo que tardó tanto tiempo en formarse pueda estar presente en las generaciones actuales y futuras de agricultores. Esto a su vez va a hacer posible que estas generaciones tengan  acceso a los alimentos de calidad. Este modelo debemos lograr entre todos y de diferentes maneras, presionando para que haya más políticas públicas, concienciando a la gente para que entienda los procesos de los campesinos, que entiendan el proceso productivo. Que entiendan que pagar un poco más por un alimento agroecológico u orgánico es lo que va a hacer posible la sobrevivencia de la vida en la tierra. Tenemos que trabajar y conectar todos estos principios para lograr generar políticas públicas que tiendan al verdadero bien común de todas las personas en nuestro país y en la región. El trabajo que estamos realizando a pequeña escala es extremadamente valioso. Un agricultor debe hacer mucho más esfuerzo pero en realidad es ir internalizando la práctica, ir entendiendo, observando, haciendo lentamente, y tener paciencia”.

“Debemos ir limpiando el monocultivo mental de la gente: tener mayor apertura, un análisis más amplio, entender cómo las diferentes situaciones se van vinculando, que campo y ciudad, no es campo allá y ciudad aquí. Somos parte de un todo”.
 

*El 25 de agosto se realizó una capacitación para voluntarios de Decidamos sobre “Derecho a la alimentación y agroecología”con Soledad Martínez.

Ana Recalde Voluntaria de Decidamos desde el año 2011, tiene 29 años, es Trabajadora Social.

Nos cuenta que llegó a Decidamos a través de unos amigos que la motivaron “en ese entonces, mis compañeros de facultad eran voluntarios en Decidamos, eramos muy amigos, fue un incentivo también para mí”.

“Llevar conocimiento es un aporte muy valioso y no todas las instituciones te dan esa posibilidad, mediante eso las personas pueden conocer y saber que tienen derechos y que tienen que ser garantizados por el Estado”.

Recuerda que su primera experiencia como voluntaria de Decidamos, fue con una organización campesina, de San Pedro, Lima, “ siempre me encantó trabajar con la gente y es algo que me llena mucho, me fortalecí como persona y como voluntaria en Decidamos”.

Comenta que La Escuela de Ciudadanía, llevada a cabo con organizaciones de base de la Ciudad de Caaguazú “fue todo un desafío para mí, con los jóvenes, si bien tuve la oportunidad de hacer talleres con jóvenes, estudiantes de colegios, la EC es hacer un proceso y fue un desafío, aprendí muchísimo y desarrollé otras facetas que no sabía que tenía”.

“Un plus que te da Decidamos, a nivel personal, es que todo el tiempo estás obligada a mantener un cierto nivel de lectura, estar al tanto de la coyuntura, te obliga a estar actualizada en cuanto a realidad social del país se refiera”.

Valora la organización por ser un espacio de formación constante. “Somos un grupo muy diverso de personas, siempre estamos viajando y conociendo personas”.

Para Ana, el voluntariado es una obligación personal “tenemos que ver un espacio en dónde aportar, siempre quise ser voluntaria, y aportar a la construcción de algo más grande, si bien se puede aportar desde el lugar de trabajo, nunca va ser lo mismo ”.

Reflexiona que para ser voluntario/a “nadie te puede obligar, tiene que ser una decisión personal, hay que animarse, porque te cambia la vida, te permite ver la vida desde otra perceptiva, a estar más cerca de la gente, te ayuda a ser más sensible, más consciente, más solidario, más humano por sobre todas las cosas”.

“Involucrarte con las personas, saber de sus vidas, de su forma de trabajo de organización, te toca y cambia la forma de ver la vida. Los problemas no son aislados, no es una cuestión individual, sino que viene de una estructura y es por lo que nosotros también estamos trabajando, también se hace visible en lo colectivo y de forma individual”.
 
“Cada historia de vida, me cambiaron la forma de ver y vivir la vida”.

Seguimos sumando lugares con la Feria Tembi'urã. Este jueves 7 de septiembre se realizará, por primera vez, en el Colegio Cristo Rey de Asunción (Ygatimi 941).

Esta iniciativa de comercio justo busca acercar a consumidores/as de la ciudad la producción generada bajo el modelo de la agricultura familiar campesina.

Las personas interesadas en asistir a la Feria podrán adquirir productos como legumbres, frutas y hortalizas variadas, huevo, queso, diferentes harinas, miel y maní entre otros productos de la chacra.

El público urbano se muestra cada vez más interesado en los beneficios de la producción orgánica que ofrece la agricultura familiar campesina, ya sea por la calidad de las hortalizas y productos artesanales, como por la conservación y el respeto de los recursos naturales.

Las Ferias Tembi'urã, de productos sanos y frescos, se realizan cada 15 días.

Próximas fechas:

La crisis de la agricultura familiar en Paraguay se vuelve a sentir esta semana en el precio de un componente básico de la canasta familiar. La falta de producción de tomate se traduce en una oferta limitada y el consiguiente aumento de los precios para el consumidor de la ciudad. A la par, el contrabando no cesa. El resultado es pobreza en el campo y encarecimiento para la ciudad. Mientras, las políticas dirigidas al sector tienen escaso impacto, haciendo que el clima ejerza una influencia exagerada que podría haberse prevenido con una mejor gestión pública.

Los discursos exitistas y la falta de autocrítica sobre la gestión de las políticas agropecuarias dirigidas a la agricultura familiar contrastan con la importante cantidad de recursos que maneja el Ministerio de Agricultura, las demandas insatisfechas del sector campesino, el estancamiento en la reducción de la pobreza rural, el aumento de los precios de los alimentos en las ciudades y el alto impacto de las inclemencias climáticas que podrían haberse prevenido o mitigado con buenas políticas públicas.

A esto se suma la incapacidad de otro sector gubernamental de controlar la entrada ilegal de productos, que en este caso particular, afecta al tomate. El decomiso de las mercaderías, si bien refleja que hay acciones con resultados también muestra que hay problemas de control en las zonas fronterizas.

Las autoridades deberían preguntarse cómo es posible que Paraguay pueda producir alimentos de exportación para millones de personas o en realidad de animales, pero no puede producir alimentos básicos para su propia población.

Ya sea con políticas de apoyo directo, exoneraciones tributarias, bajos impuestos, o simplemente dejando hacer sin controlar el cumplimiento de las normas laborales, ambientales, tributarias o vinculadas a la tierra, el Estado paraguayo ha sido exitoso en la producción de bienes para el consumo externo.

Sin embargo, desde hace años las familias enfrentan el problema de los altos costos de bienes provenientes de la agricultura y que son básicos en la cultura gastronómica nacional. Productos frutihortícolas como cebolla, tomate, papa, locote, naranja, entre otros figuran en la lista de bienes importados legalmente o de contrabando.

Es incomprensible que existiendo instituciones con recursos como el MAG, el Indert, el CAH, el BNF, IPTA y otras más que complementan las competencias centrales de las primeras citadas todavía sea un problema en Paraguay la producción de tomate para el consumo interno. No solo denota la falta de voluntad política sino también la ineficacia de la burocracia que permanece en esas instituciones desde tiempos históricos cobrando sus salarios sin mostrar resultados.

La situación de la agricultura familiar viene en retroceso desde mucho tiempo atrás, por lo cual no sería justo otorgarle a la actual gestión la responsabilidad absoluta. Pero es cierto que este Gobierno cuenta con más recursos económicos que nunca y sus autoridades mayor poder que otros gobiernos para impulsar medidas internas en cada institución así como alianzas con los gobiernos departamentales y municipales que también reciben del Gobierno Central cada vez más fondos.

Si la actual gestión le diera la misma relevancia a la producción de alimentos que les da a las grandes obras de infraestructura, posiblemente la situación no hubiera sido tan negativa como la que se viene observando.

Esperemos que las autoridades del ámbito, al menos como parte de una estrategia electoralista para ganar votos, asuman su responsabilidad y en el mediano plazo se empiecen a ver resultados en la producción de alimentos.

Fuente: Ultima Hora




Viernes, 01 Septiembre 2017 20:17

Presentación de la campaña Paraguay Vota Paridad

Con presencia de altas autoridades, representantes de organismos nacionales e internacionales, de la sociedad civil y los distintos medios de comunicación, se realizó esta mañana la presentación de la Campaña denominada Paraguay Vota Paridad. Oñondive kuñanguéra ikatu, desarrollada de manera conjunta por el Ministerio de la Mujer, ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el marco del Proyecto “Fortaleciendo las Capacidades para la Participación Política de las Mujeres”.

En la oportunidad, la Ministra de la Mujer, Ana María Baiardi, señaló que las mujeres tienen una activa participación durante las elecciones, como integrantes de las mesas, como partes de las listas, sin embargo, están en lugares que no son elegibles, que coloca al país en uno de los Estados con más baja representación en la región, con apenas un 16,8% de mujeres en el Congreso.

Baiardi, indicó que es el momento de poner en la agenda pública y política la discusión sobre un tema central para la democracia y la ciudadanía activa de las mujeres, como es la paridad. “El derecho a ser electas y las condiciones para hacer efectivo el derecho, debe ser abordado por toda la sociedad en el marco del proceso electoral”, subrayó.

Asimismo, la titular del Ministerio de la Mujer, hizo un llamado a todas las personas a dar su apuesta por la igualdad, a visibilizar y a promover los liderazgos de mujeres, apoyar decididamente el acceso de más mujeres en los espacios de toma de decisión en el marco de las Elecciones 2018 y las posteriores.

El acto, contó con la presencia de la Ministra de la Corte Suprema de Justicia, Alicia Pucheta de Correa; la Viceministra del MSPyBS, María Teresa Barán; la Diputada Nacional, Rocío Casco; la Presidenta del Partido Febrerista, Josefina Duarte; la Directora de la Casa de la Independencia, Ana Barreto Valinotti; la Directora del Centro Paraguayo de Estudios de Población – CEPEP, Cynthia Prieto; la Representante Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Paraguay, Cecilia Ugaz y la Representante de ONU Mujeres en Paraguay, Florence Raes, estas últimas integrando la mesa junto a la Ministra de la Mujer, Ana María Baiardi.

La Campaña Paraguay Vota Paridad. Oñondive kuñanguéra ikatu, se implementará a nivel nacional y estarán involucradas instituciones y personas con el objetivo de visibilizar las potencialidades de las mujeres en la política, los lugares que ocupan en las listas, evidenciar las ausencias, y motivar la acción organizada de mujeres a nivel departamental y en el ámbito de los partidos. Se busca promover el reconocimiento del derecho de las mujeres a ocupar espacios de decisión, así como el compromiso en propuestas de gobierno para aumentar la representación política de las mujeres, y a la vez poner en la agenda pública el debate necesario sobre paridad democrática en el marco de las elecciones 2018.

Actualmente, el Código Electoral dispone de una cuota mínima de mujeres del 20% en las listas plurinominales, en razón de una mujer cada cinco lugares. Varios partidos políticos tienen cuotas más altas en sus estatutos, pero éstas no se aplican de manera eficiente y sólo son de aplicación obligatoria en las internas. Las mujeres no están ubicadas en lugares elegibles en las listas electorales, es decir en los primeros lugares por lo que luego de las internas partidarias, muy pocas integran las listas finales de partido para la competencia electoral entre partidos. Así, en las últimas Elecciones Generales del 2013, del total de cargos electos, las mujeres accedieron solo al 16,7%, frente al 84% de hombres. Si no se cambian las normativas y se establecen mecanismos de acceso más justos y equitativos, no se podrá avanzar en una representación democrática más equilibrada entre mujeres y hombres.

Fuente: Queremos Paridad

Miércoles, 30 Agosto 2017 15:31

Paraguay Vota Paridad

Paraguay Vota Paridad. Oñondive kuñanguéra ikatu, se denomina la campaña que se presentará mañana jueves, 31 de agosto, a las 10:00 horas, en la Casa de la Independencia. La misma se enmarca en el Proyecto “Fortaleciendo las Capacidades para la Participación Política de las Mujeres”, que desarrollan de manera conjunta el Ministerio de la Mujer, ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). con el apoyo de las organizaciones aliadas: Grupo Impulsor de Paridad Democrática, Centro de Documentación y Estudios (CDE), Red de Mujeres del Sur y Decidamos, Campaña por la Expresión Ciudadana.

La campaña se implementará a nivel nacional y estarán involucradas instituciones y personas con el objetivo de visibilizar las potencialidades de las mujeres en la política, los lugares que ocupan en las listas, evidenciar las ausencias, y motivar la acción organizada de mujeres a nivel departamental y en el ámbito de los partidos. Se busca promover el reconocimiento del derecho de las mujeres a ocupar espacios de decisión, así como el compromiso en propuestas de gobierno para aumentar la representación política de las mujeres, y a la vez poner en la agenda pública el debate necesario sobre paridad democrática en el marco de las elecciones 2018.

Compartimos los Spots educativos sobre abonos naturales y cuidado del medio ambiente, elaborados en el marco del Proyecto Apoyo a la Agricultura Familiar Campesina, implementado en el departamento de Caaguazú.
Cuidar del suelo con abonos naturales, es cuidar el medio ambiente, esto lleva a la producción de alimentos saludables.

Spots radiales sobre abonos naturales y cuidado del medio ambiente

 

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