Por: Carola Mejía y German Niño – Latindadd
La trigésima Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP30) celebrada en Belém do Pará, Brasil entre el 10 y 21 de noviembre de 2025, dejó pocas luces y muchas sombras en el marco de un proceso multilateral que se inició hace 30 años y que no está logrando avanzar con la ambición y rapidez necesarias para hacer frente a una emergencia que está cobrando millones de vidas, que está destruyendo ecosistemas, que es cada día más severa y para la cual se agota el tiempo de actuar, especialmente si consideramos que en 2024 ya se sobrepasó por primera vez el aumento de la temperatura global de 1.5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.
LATINDADD participó en la COP30 y también fue parte de las actividades impulsadas por la Cumbre de los Pueblos, un espacio gestado por la sociedad civil, con apoyo del gobierno de Brasil que está a cargo de la Presidencia de la COP30 este año. Hubo también otros espacios paralelos muy importantes, como la Embajada de los Pueblos y la Casa de las ONGs, donde LATINDADD también estuvo presente, llevando temas vinculados a financiamiento justo, transición energética justa, popular e inclusiva, economías transformadoras y soberanía alimentaria.
De manera general, podemos decir que Brasil desperdició la oportunidad histórica para que una COP finalmente conduzca a soluciones reales para frenar la crisis climática que afecta a millones: dejar la dependencia de combustibles fósiles y garantizar la provisión de financiamiento público de países han sido históricamente más responsables de la crisis climática y que por muchos años incumplieron su compromiso.
Si bien Brasil abrió la puerta al pueblo para participar después de muchos años en el marco de las COPs, lamentablemente no lo escuchó y no consideró la Declaración de la Cumbre de los Pueblos en las decisiones finales que forman parte del documento Global Mutirão.
A continuación, brindamos un balance de los resultados más importantes obtenidos en el marco de esos dos espacios/procesos.
Oportunidades desperdiciadas en el marco de la COP30
La COP30 implicaba tres oportunidades muy importantes para la región y para el mundo, que lamentablemente no fueron bien aprovechadas:
Avances en la implementación: La COP30 se dio a 10 años del Acuerdo de París, lo que permitía mostrar la urgencia de avanzar inmediatamente y con ambición hacia la implementación de acciones concretas y soluciones reales para lograr los 3 objetivos establecidos en 2015 en materia de mitigación, adaptación y financiamiento antes de 2030, ello a través de por ejemplo, una ruta clara para dejar la dependencia de combustibles fósiles, garantizando también el financiamiento climático público, accesible y altamente concesional, para avanzar en la agenda climática, reconociendo la responsabilidad diferenciada de los países, y priorizando temas clave para el Sur Global como la adaptación y los daños y pérdidas.
Posicionar una agenda regional: Después de 11 años una COP regresaba a América Latina y el Caribe, lo que hubiera permitido establecer una agenda regional muy importante, promoviendo también la integración de los países de la región en el marco de propuestas clave para la región, y para ecosistemas tan importantes como la Amazonía.
Apertura y participación: La realización de la COP30 en Brasil brindaba la oportunidad de abrir el espacio a grupos de la población que están en la primera línea de la emergencia climática (mujeres, pueblos indígenas, jóvenes, afrodescendientes, pequeños productores locales, entre otros) y que siempre son excluidos de los espacios donde se toman las decisiones.
Resultados insuficientes de la COP30 para frenar la Crisis Climática
Pocos avances en la implementación: Lamentablemente, el texto final de la COP30 no menciona combustibles fósiles, a pesar de ser la principal causa de la crisis climática; ello hizo caso omiso al pedido de más de 80 países y a la Declaración de Belém sobre transición justa que deja atrás los combustibles fósiles, firmada por 24 países, entre ellos Colombia, Chile, México.
Por otro lado, no hubo avances importantes en materia de financiamiento justo, considerando que el pedido de países del Sur de incluir el Art. 9.1 que hace referencia a la provisión de financiamiento de países del Norte a los del Sur, como ítem de negociación, quedó en consulta hasta los últimos días de la COP30 y no fue debatido cómo ameritaba. Proponer un programa de dos años para discutir el tema de financiamiento climático, incluido el Art. 9.1, solo suma a un proceso burocrático que en 30 años no ha logrado resolver una crisis urgente. Por muchos años los países del Norte incumplieron el compromiso que hicieron en 2009 para movilizar USD 100.000 millones anuales a los países del Sur, habiendo generado incluso más problemas que soluciones, ya que canalizan más de 70% a través de préstamos que injustamente exacerban la deuda en el Sur. Sin dinero predecible, de fuentes públicas, libre de deuda y accesible, no se podrá avanzar en la agenda climática.
Si bien al menos se menciona que se debe triplicar el financiamiento para adaptación, que era un pedido previo a la COP30, no se apunta a que sea 100% de fuentes públicas y a través de donaciones, dado que el sector privado jamás tendrá interés de invertir en adaptación si no recibe ganancia. Por otro lado, esa meta de triplicar el financiamiento para la adaptación se trazó hasta el 2035, en lugar de hacerlo hasta 2030, como demandaba la sociedad civil y los países del Sur Global.
No se logró posicionar una agenda regional y se observó desintegración entre los países de la región: Lamentablemente, la COP30 fue una COP latinoamericana en la que nuevamente se notó la fragmentación de los países de la región, ya que no llevaron ninguna propuesta previamente consensuada, y desperdiciaron todo un camino de diálogo y negociación desde la IV Cumbre de Presidentes de la Amazonía que se realizó en Belem en 2023, la COP16 de Biodiversidad realizada en 2025 en Cali, Colombia, y la reciente V Cumbre de Presidentes de la Amazonía realizada en Bogotá en Agosto de 2025, que hubiera permitido posicionar a la Amazonía como un ecosistema clave para el mundo, y proponer medidas que garanticen su conservación, a tiempo de reconocer también las propuestas de los pueblos que habitan ese territorio, que son parte activa de la solución a la crisis climática, y que lamentablemente se encuentran sometidos a un sistema extractivista, que vulnera sus derechos y los despoja de su territorio.
Apertura y participación: Si bien en Brasil hubo después de muchas COPs más de 70.000 personas participando en espacios paralelos, el acceso a la zona donde se realizaban las negociaciones oficiales fue muy restringido y poco participativo, lo que ocasionó hechos como la toma de las instalaciones por un grupo de comunidades indígena, luego de una marcha realizada el 11 de noviembre. Por otro lado, también se criticó mucho la presencia de al menos 1.600 lobistas de la industria de combustibles fósiles.
LA OTRA CARA DE LA COP30: LA FUERZA, LUCHA Y RESISTENCIA DE LA GENTE
A pesar de la falta de ambición de los gobiernos, el poder de la gente se hizo sentir en Belém, con más de 70.000 personas, que, pese a las dificultades logísticas y altos costos para participar en el marco de la COP30, llegaron a Belém e hicieron sentir sus voces, propuestas y demandas.
Tras la realización de la Cumbre de los Pueblos en Belém do Pará, paralela a la COP, queda una sensación de interés, curiosidad y sorpresa. Ante todo, debemos reafirmar que estamos ante un proceso en construcción, que exige trabajar la Cumbre de los Pueblos no como un evento puntual, sino como un proceso sostenido y de largo plazo, en permanente fortalecimiento. Esta primera percepción nos invita, como LATINDADD, a compartir algunas ideas que alimenten la reflexión colectiva sobre la pertinencia e importancia de estos espacios impulsados por la movilización social.
Nos reunimos más de 70.000 personas, pero fuimos muchas más: aquellas que, sin estar físicamente presentes, acompañaron desde la conciencia, el entusiasmo, la fraternidad, el desprendimiento, la generosidad, el esfuerzo, la alegría y la justicia. Somos un Movimiento Vivo, que se hizo sentir. Estamos comprometidos con la construcción de un mundo justo y democrático, con bienestar para todas y todos. Somos unidad en la diversidad.
También fuimos una fiesta, animada por la energía y hermosura del pueblo brasileño, por la música y el baile. La Cumbre danzó junto a la gente de la región. Gracias. Si nuestros indicadores se midieran en felicidad, habríamos alcanzado un logro colectivo destacado, donde brillaron la lucha y la esperanza.
La Declaración de la Cumbre de los Pueblos constituye una carta de navegación para estos tiempos: imperfecta quizás, pero profundamente pertinente. Nos deja una intuición, una sensación cálida en el pecho, y con ella dos tareas fundamentales: leer dicha Declaración de manera crítica y profunda, tanto respecto al avance del movimiento social global como en contraste con la Declaración Oficial de los Gobiernos, y abrir un diálogo con la gente, con quienes no pudieron asistir y quienes aún desconocen este acontecimiento.
Para profundizar estas lecturas, es importante reconocernos viviendo tiempos de complejidad, en el marco de la crisis civilizatoria que atravesamos.
Algunas percepciones de la Declaración Oficial de la COP30 nos inquietan y contrastan con lo construido en la Cumbre de los Pueblos. Se evidencia una ruptura clara del consenso global entre gobiernos sobre qué hacer frente al cambio climático, especialmente en decisiones vinculadas al abandono de los combustibles fósiles, el fin de la deforestación, el Tratado de Mitigación, las transiciones justas y equitativas, la adaptación, la financiación climática y los mecanismos para Daños y Reparaciones, entre otros.
Fue una COP caracterizada por falta de transparencia y múltiples desacuerdos. No fue la COP de la Verdad ni la COP de la Transparencia. Fue la COP de la Gente, porque el mundo no puede ignorar el llamado urgente a la justicia climática que surgió desde la Amazonía, con fuerte protagonismo de pueblos indígenas, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil.
Hacemos nuestras las palabras del documento: “Si la organización es fuerte, la lucha es fuerte.” Por ello, nuestra principal tarea política es fortalecer la organización de los pueblos en todos los países y continentes. Debemos arraigar nuestro internacionalismo en cada territorio y convertir cada territorio en un bastión de la lucha internacional.
Es tiempo de avanzar de manera más organizada, independiente y unificada, para fortalecer nuestra conciencia, nuestra fuerza y nuestra capacidad de lucha. Ese es el camino para resistir y vencer.
Debemos aprender a enfrentar la extrema derecha, el fascismo y las guerras en todo el mundo. Necesitamos alcanzar la Paz con la Gente y con la Naturaleza, y, en coherencia con ello, ratificar los Derechos de las Personas y los Derechos de la Naturaleza. Requerimos mirar la crisis climática con innovación, reinventarnos y recrearnos desde el cuidado. No queremos negocios que exploten la naturaleza y a los pueblos, ni más falsas soluciones basadas en lógicas de mercado que profundizan la injusticia y benefician a grandes corporaciones y países del Norte.
Sabemos quiénes son los responsables de esta crisis, y seguiremos exigiendo que asuman su responsabilidad y garanticen reparaciones.
Reconocemos la resistencia y nos solidarizamos con todos los pueblos que son cruelmente atacados y amenazados por las fuerzas del poder.
Fuente: Latindadd

