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Experiencias agroecológicas que fortalecen la soberanía alimentaria en Paraguay

Frases

El Congreso Nacional de Agroecología 2026 reunió diversas experiencias, iniciativas y aprendizajes que muestran cómo la agroecología contribuye a la producción sostenible, la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las organizaciones campesinas y de mujeres en Paraguay.

Entre las experiencias presentadas, se compartieron tres procesos desarrollados en Paraguarí, Caaguazú y Luque que cuentan con el acompañamiento de Decidamos, en articulación con organizaciones y comunidades locales. Estas iniciativas reflejan avances en la transición agroecológica, la recuperación de suelos, la producción diversificada y la comercialización, así como los desafíos que enfrentan las familias productoras.

A continuación, presentamos algunos de los principales aprendizajes y resultados de estas experiencias.

Paraguarí: transición agroecológica y producción sostenible

La experiencia de cuatro comités de familias productoras demuestra que es posible avanzar hacia sistemas de producción agroecológicos, reducir la dependencia de insumos externos y mejorar los resultados económicos de las fincas.

Marcos Martínez, de Decidamos, presentó el proceso de transición agroecológica desarrollado con 80 familias rurales y periurbanas de La Colmena y Bernardino Caballero, en el departamento de Paraguarí.

La iniciativa combina el fortalecimiento productivo con el organizativo, mediante prácticas como la diversificación de cultivos, la rotación y asociación de especies, el uso de abonos verdes y la elaboración de biofertilizantes e insecticidas ecológicos a partir de materiales locales.

Uno de los resultados destacados corresponde a la producción agroecológica de papa realizada en 2025 por el productor Benigno Marecos, integrante del Comité María Auxiliadora, en la compañía Pindoty, distrito de La Colmena. En una parcela experimental de aproximadamente 3.000 metros cuadrados, se obtuvieron cerca de 6.594 kilos de papa de primera calidad.
La experiencia registró costos de producción de G. 6.868.700 e ingresos de G. 19.160.000. También se observaron mejoras en el suelo, mayor resistencia a enfermedades y una menor dependencia de insumos externos.

Entre los principales desafíos persisten la desconfianza por desconocimiento hacia las prácticas agroecológicas y la necesidad de políticas públicas e incentivos económicos que favorezcan la transición hacia sistemas de producción sostenibles.

Caaguazú: recuperación de suelos y sistemas agrofrutiforestales

La articulación entre organizaciones campesinas impulsa alternativas para recuperar suelos degradados, enfrentar los efectos del cambio climático y fortalecer los circuitos locales de comercialización.

La presentación sobre la transición agroecológica en Caaguazú expuso el trabajo articulado de Decidamos, AMUCAP, COSOR y Oñondivepa, con énfasis en los desafíos que enfrenta la agricultura familiar campesina ante el encarecimiento de los insumos químicos, el endeudamiento, las sequías, las inundaciones y la degradación de los suelos.

La propuesta integra cuatro componentes: elaboración de bioinsumos, regeneración de suelos mediante abonos verdes, conservación e intercambio de semillas nativas y criollas, y fortalecimiento de circuitos cortos de comercialización.

Entre los avances presentados se encuentra la implementación de sistemas agrofrutiforestales que combinan cultivos anuales con árboles nativos, especies forestales y frutales. El modelo busca proteger los cultivos de los fenómenos climáticos, reducir la erosión y diversificar los ingresos de las familias.

Los resultados incluyen 849 árboles plantados en tres hectáreas, siete hectáreas de parcelas destinadas a la producción de semillas de abonos verdes y la sustitución de insumos químicos por bioinsumos elaborados localmente en las hortalizas comercializadas.
Asimismo, las ferias Tembi’ura y las estrategias de venta conjunta permiten acercar alimentos producidos sin agrotóxicos a las comunidades, reducir la intermediación y favorecer precios más justos.

La experiencia también destaca el protagonismo de las mujeres rurales en la producción y comercialización, así como el resguardo de semillas criollas y nativas como parte del patrimonio biocultural de los territorios.

Luque: mujeres organizadas impulsan la producción y comercialización de cúrcuma agroecológica

La experiencia de la organización Kuña Guapa muestra cómo las huertas agroecológicas pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer la organización comunitaria y generar ingresos, incluso en contextos de espacio limitado.

Mirna Esquivel y María Antonia Sánchez presentaron la experiencia de Kuña Guapa, una organización de mujeres del asentamiento Flor de Itapuami, en Luque, que nació en 2020 a partir de una olla popular durante la pandemia.

Las huertas familiares fueron el punto de partida para el trabajo colectivo y, posteriormente, para la comercialización de productos en ferias. Hace aproximadamente dos años, las integrantes comenzaron a explorar el cultivo de cúrcuma como una alternativa productiva.

Frente a la principal limitación, la falta de espacio, las mujeres adaptaron sus prácticas mediante la reutilización de neumáticos, baldes, cajas y botellas como recipientes para cultivar.

La experiencia permitió avanzar en el proceso de producción y venta conjunta de cúrcuma agroecológica. Según los datos presentados, se cosecharon 133 kilos y se registraron ventas por G. 2.340.000.

Entre las proyecciones de la organización se encuentran mejorar y ampliar la producción, procesar la cúrcuma, obtener semillas orgánicas y fortalecer los canales de comercialización.
El caso de Kuña Guapa destaca que la agroecología también puede desarrollarse en entornos urbanos, aprovechando los recursos disponibles y promoviendo la cooperación.

Además de la producción de alimentos, la organización trabaja por el derecho a la alimentación, el acceso a la vivienda, la participación de las mujeres y la construcción de una comunidad libre de violencias.

Organizaciones campesinas: cooperación y resistencia frente a la crisis climática

La agroecología requiere no solo cambios en las prácticas productivas de las familias, sino también organizaciones capaces de sostener el trabajo colectivo, fortalecer la autonomía y defender los territorios.

Ernesto Heisecke abordó el papel de las organizaciones campesinas como espacios de reproducción social y resistencia frente a la crisis climática, a partir de la experiencia desarrollada con cuatro comités de productores rurales y periurbanos de La Colmena y Bernardino Caballero, en Paraguarí, que reúnen a alrededor de 80 familias.

La presentación planteó que las organizaciones campesinas cumplen una función que va más allá de gestionar proyectos, recursos o trámites administrativos. A través de la cooperación, la reciprocidad, la ayuda mutua y el intercambio de conocimientos contribuyen a sostener la vida comunitaria y la capacidad de las familias para actuar sobre sus territorios.

En un contexto marcado por la concentración de la tierra, la dependencia de insumos externos, las presiones del mercado y la incertidumbre climática, los vínculos comunitarios constituyen una herramienta fundamental para la adaptación y la acción colectiva.

Uno de los desafíos identificados es que la producción continúa siendo, en gran medida, una responsabilidad individual, mientras que la organización suele concentrarse en la gestión de proyectos. Frente a ello, se propone avanzar hacia formas de cooperación que integren la producción, la comercialización, la conservación de semillas y el cuidado del suelo y el agua.

La presentación destacó la importancia de fortalecer la planificación colectiva, distribuir responsabilidades, construir liderazgos legítimos, sostener la confianza y gestionar recursos con autonomía.

Desde esta perspectiva, fortalecer las organizaciones campesinas significa ampliar la capacidad de las comunidades para decidir sobre su futuro y construir respuestas colectivas frente a la crisis climática.

Agroecología: una construcción colectiva para el futuro

Las experiencias presentadas durante el Congreso Nacional de Agroecología 2026 muestran que la transición agroecológica involucra dimensiones productivas, económicas, sociales, ambientales y políticas.

La recuperación de suelos, la diversificación de cultivos, la producción de insumos propios, la conservación de semillas, la comercialización directa y el fortalecimiento de las organizaciones son parte de un proceso que busca mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas e indígenas a la vez que proteger y cuidar el medio ambiente.

Los casos compartidos también evidencian que la agroecología se construye desde los territorios, mediante el diálogo entre conocimientos, la participación comunitaria y la búsqueda de alternativas adaptadas a cada realidad.

Fortalecer estas iniciativas requiere acompañamiento sostenido, políticas públicas favorables y espacios que permitan intercambiar aprendizajes y ampliar las experiencias existentes.
De esta manera, la agroecología puede contribuir a la soberanía alimentaria y a la construcción de un modelo de desarrollo más justo, saludable y sostenible para Paraguay.