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Paraguay vive para sostener su deuda, pero urge mirar a largo plazo, afirma Serafini

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La economista Verónica Serafini apuntó a replantear el modelo que prioriza sostener deudas y comenzar a mirar reformas de largo plazo para impulsar cambios estructurales que requiere el país para que el crecimiento se traduzca en un bienestar para la ciudadanía.

En la economía de guerra que anunció el Gobierno no hay mucho margen para hacer los recortes mientras se recuperan las finanzas públicas porque gran parte de lo que se gasta en el Estado es en el pago del servicio de la deuda pública. Así lo observó la economista Verónica Serafini en entrevista con NPY.

“Con el modelo que tenemos de sostenibilidad de la deuda, el Gobierno no va a optar por dejar de pagar”, señaló.

En 2025, las transferencias destinadas al pago de la deuda fueron de USD 1.647 millones, lo que equivale a un incremento de 20,02% en comparación con el 2024.

A esto se le suman otros gastos rígidos como el pago de los salarios a los funcionarios públicos, jubilaciones y pensiones.

Mientras que el costo electoral pesa más que las grandes reformas que requiere el país, como se demostró durante el estudio de la reforma de la Caja Fiscal que solo dará un respiro por los próximos cuatro años.

Cuando, de acuerdo con Serafini, se debió apuntar a la “sostenibilidad de la Caja Fiscal y de todos los sistemas a por lo menos 30 años”, para que el que paga hoy no tenga problemas en cobrar en el futuro. Mientras que el niño que nazca hoy tenga asegurada la posibilidad de jubilarse.

La economista también hizo hincapié en cambiar el sistema educativo frente a las transformaciones del mercado, la robotización, la inteligencia artificial y las plataformas.

“Si hoy empezamos una reforma, cuando veamos los resultados, ya vamos a estar casi al final del bono demográfico”, subrayó.

Por eso la urgencia de mirar el largo plazo, pero Paraguay es un país que de repente encuentra los conflictos porque no los pensó, no los debatimos a tiempo y esperamos que exploten para tocarlos.

Verónica Serafini

La economista ilustró las fallas estructurales que no se hicieron a tiempo, entre ellas políticas que fortalezcan la agricultura familiar para consumo propio y la transición energética para dejar de depender de los combustibles fósiles.

“En parte es un problema geopolítico, pero las respuestas estructurales están en gran parte en nuestro país. El no haber hecho las transformaciones estructurales que se necesitaban para poder enfrentar mejor esta crisis”, señaló.

Recordó que durante la pandemia del Covid-19, Paraguay se vio mucho más afectado frente a Uruguay que tenía una sociedad más envejecida. La diferencia estaba en que Uruguay sí tenía un buen sistema de protección social.

Estamos enfrentando problemas que con un modelo de crecimiento económico y un modelo de desarrollo distinto hubiéramos sido mucho más resilientes y no nos hubiera afectado en un plazo tan corto como nos están afectando todas estas crisis.

Verónica Serafini

Para Serafini, las grandes reformas que requiera el país no se hacen porque, primero, tenemos un sistema político sin alternancias y sin incentivo por hacer bien las cosas y, en segundo lugar, está una “élite económica que vive del Estado y vive de este modelo”.

«(Las élites empresariales) nunca tuvieron un proyecto de país. Que durante muchos años vivieron y siguen viviendo de los vínculos con esos políticos y con el Estado. Fíjate que Paraguay no tiene una política industrial. Nunca tuvo una política industrial”, enfatizó.

El país mantiene desde hace 20 años la misma estructura de exportar soja, ganadería y migrantes. “Si uno ve los montos de remesas que llegan y el impacto que tienen las remesas en los hogares en Paraguay”, agregó.

Los avances tampoco se dan porque la democracia no se incorpora en el sistema educativo, puesto que se sigue creyendo que un modelo autoritario era el ideal.

“Todavía tenemos que seguir reivindicando la democracia o reivindicando la salida de Stroessner. Tenemos el autoritarismo todavía muy impregnado en nuestro ser.

Y pagar más impuestos no es una opción debido a los altos niveles de corrupción en el país.

“Entonces, estamos en un círculo del que es muy difícil salir sin un debate que nos lleve hacia un pacto social y económico”, manifestó.

Nunca discutimos un modelo de desarrollo. Aunque podamos decir que siempre tuvimos planes de desarrollo, esos planes nunca se concretizaron en política y, si hubo política, no tuvieron presupuesto. Si uno ve la cadena, en realidad no hay un interés en cambiar la situación.

Verónica Serafini

Alcanzar el 40% de deuda es peligroso

Sobre el impacto de la deuda pública, Serafini indicó que varios trabajos ya decían que el 40% de deuda era una cifra peligrosa.

“De ahí con aumento o sin aumento del dólar, ese era el tope de máximo al que Paraguay podía y esas son proyecciones también hechas con base en un contexto regular. Si el contexto cambia y empeora, obvio que ese 40% ya también cambia y empeora la situación”, remarcó.

Bonificaciones y rubros como “malgasto público”

Otro de los grandes problemas que tiene la gestión pública es la ausencia de la carrera de servicio civil, por eso las bonificaciones generan cierto malestar en una sociedad que se siente impune.

Las bonificaciones no deberían ser malas en sí mismas si estuvieran vinculadas a resultados. El problema es que las bonificaciones en Paraguay son premios sin haber un sistema de incentivos que premie la carrera o la buena gestión”, opinó.

Los montos que se destinan a beneficios no dependen de la relevancia del cargo ni de su gestión o la responsabilidad, sino de la capacidad que tienen las diferentes entidades de negociar en el Parlamento esa bonificación, explicó Serafini. Lo mismo pasa con los rubros y cargos, algunos precarizados, otros no.

“Sin una reforma de la carrera del servicio civil va a ser muy difícil que mejoremos la calidad del gasto”, apuntó.

Citó como ejemplo el caso de la sesión de spa en la Oficina de Atención Permanente de Víctimas de Violencia de San Lorenzo, cuyas funcionarias no recibieron una denuncia por violencia.

“La gente se siente impune y sabe que va a seguir cobrando el salario, sabe que va a seguir cobrando las bonificaciones. Sabe que es muy difícil que se le mueva porque, al no haber mecanismos claros, se le va a abrir un sumario; a lo mejor le van a enviar a otra oficina, pero van a quedar, sobre todo si fueron nombradas gracias a algún padrino o madrina política”, concluyó.

Fuente: Ultima Hora

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