Vivimos un tiempo de profundas transformaciones sociales y tecnológicas que están modificando nuestra manera de aprender, trabajar, comunicarnos, participar y relacionarnos. La expansión de la inteligencia artificial abre importantes oportunidades, pero también plantea interrogantes éticos, sociales, económicos y ambientales que no pueden quedar solamente en manos de las empresas, los especialistas o los gobiernos. Estas transformaciones afectan a toda la sociedad y, por lo tanto, requieren una reflexión amplia, crítica y participativa.
En Paraguay, este debate adquiere especial importancia porque el avance tecnológico ocurre en un contexto marcado por la desigualdad, la pobreza, la precariedad laboral, las debilidades de los sistemas de educación y salud, la corrupción y las dificultades para acceder de manera equitativa a internet y al conocimiento. Si no existen políticas públicas, controles democráticos y participación ciudadana, la inteligencia artificial puede profundizar las brechas existentes, concentrar aún más el poder y trasladar sus costos sociales y ambientales a las comunidades más vulnerables.
Frente a esta realidad, la Semana Social Paraguaya 2026 convocó a personas, comunidades e instituciones a escuchar, reflexionar y discernir colectivamente sobre los desafíos de esta nueva época. Inspirado en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, este manifiesto presenta las principales preocupaciones, convicciones y compromisos surgidos de ese encuentro. Su mensaje central es claro: toda innovación debe estar al servicio de la persona, la justicia social, el bien común y el cuidado de la Casa Común, sin dejar a nadie atrás.

